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21 de agosto, conmemoración de la quema de Medina de 1520  

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Mañana 21 de agosto de 2009 se conmenora la quema de Medina del Campo por parte del ejeercito imperial de Carlos V, dentro del movimiento llamado "Las Comunidades" o los comuneros.

Hace un año ya creé una entrada de conmemoración.



Carta de Segovia a Medina del Campo tras enterarse de la quema:


“supimos lo que no quisiéramos saber y oímos lo que no quisiéramos oír; conviene a saber, que Antonio de Fonseca ha quemado toda esa muy leal villa de Medina, y también sabemos que no fue otra la ocasión de su quema, sino porque no quiso dar la artillería para destruir a Segovia. Dios Nuestro Señor nos sea testigo, que si quemaron de esa villa las casas, a nosotros abrasaron las entrañas, y que quisiéramos más perder las vidas, que no que se perdieran tantas haciendas. Pero tened, señores, por cierto que, pues Medina se perdió por Segovia, o de Segovia no quedará memoria, o Segovia vengará la su injuria a Medina. Hemos sido informados que peleaste contra Fonseca, no como mercaderes, sino como capitanes… …desde aquí decimos, y a la ley de cristianos juramos, y por esta escritura prometemos, que todos nosotros por cada uno de vosotros, ponemos las haciendas e aventuraremos las vidas, y lo que menos es de todos los vecinos de Medina libremente se aprovechen de los pinares de Segovia, cortando para hacer sus casas madera…. …si fuese necesario, nosotros enviaremos más gente al campo, y socorreremos con más dineros, porque gran poquedad sería de Segovia, y no pequeña afrenta a Medina, que no se llegase al cabo esta tan justa guerra…”








Desde la asociación "hacia Medina del Campo" anuncian la programación de los eventos para el día de mañana, 21 de agosto. Sobre los actos preparados para mañana, y más información sobre lo ocurrido en 1520:




De architectura, el primer libro de Arquitectura de la Historia  

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El imperio romano, conocido entre otras muchas cosas por su arquitectura y su ingeniería. En la actualidad podemos encontrar verdaderas maravillas, restos de lo que en su día fue el mejor imperio del mundo. Roma se convirtió en el centro del conocimiento y el lugar ideal dónde poder desplegar todo el potencial de un genio.

Marco Vitruvio, ingeniero y arquitecto al servicio de Julio Cesar, inspirador de uno de los más conocidos dibujos de Leonardo da Vinci, fue el encargado de realizar el que esta considerado el primer tratado de arquitectura de la Historia, un tratado compuesto por una serie de 10 libros, editado en torno al año 20 A.C.

En el tratado se tratan todo tipo de temas relacionados con la arquitectura, desde los materiales y la composición de los mismos hasta la distribución de las diferentes partes de las obras, la proporción entre las mismas, etc. Vitruvio intenta así aglutinar en todo el conocimiento de la época necesario tanto para el desempeño de tal profesión, como para la formación de los profesionales, en el podemos encontrar los tres valores básicos de la arquitectura que todavía hoy lo siguen siendo: “Belleza, firmeza y utilidad”.

La obra fue olvidada durante siglos hasta que a finales del siglo XV se reeditó en Italia, sirviendo así de inspiración para los renacentistas, movimiento que como intentaba de recrear las maravillas del mundo clásico.

Por tanto Vitruvio es una parte importante del arte de la Arquitectura, todavía en la actualidad siguen causando asombro y maravilla sus dibujos, su obra supone uno de los mejores legados de ese gran imperio que fue roma.

La Inspiración de Leonardo Da Vinci  

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Leonardo Da Vinci vuelve a ser noticia. Y en clave española. Por primera vez sale a la luz una edición crítica, en castellano, de sus Tratados de Mecánica, estática y geometría contenidos en sus Códices Madrid I y II, que atesora la Biblioteca Nacional y que permanecieron extraviados durante 150 años.

Los manuscritos llegaron a España con Pompeo Leoni, escultor de Felipe II

Escribía al revés y su concepción cenital del espacio era extraordinaria

Los dos facsímiles se acompañan de sus correspondientes traducciones y de un volumen que incluye un estudio paleográfico. El resultado pone orden en el legendario caos del artista, perfila algunos rasgos sobre su enigmática personalidad y arroja luz sobre la influencia que tuvo su estudio de los castillos españoles en la ciencia de la fortificación del Renacimiento.

Elisa Ruiz, catedrática de Paleografía y Diplomática de la UCM y filóloga, es una de las especialistas que ha intervenido en el proyecto. Ha incluido 3.000 notas críticas en su trabajo de descodificado. "Leonardo escribía y dibujaba unas páginas dinámicas, llenas de ideas, numeradas una a una y con dibujos complementados por textos siempre subsidiarios, cuyo tipo cambiaba según el tamaño del gráfico. Su letra", explica Ruiz, "era muy moderna y también caligráficamente se adelantó a su época; en sus escritos hay hasta tres estratos de escritura. Da Vinci estaba interesado por asuntos tan distintos como la fortificación, las mareas, la gravedad, los relojes o las cerraduras, pero también por la sombra, las puertas batientes, los rodamientos...".

Por su parte, el ingeniero Fernando Torres Leza demuestra en esta edición que 15 de las máquinas ideadas por Leonardo en sus Códices de Madrid, por él reconstruidas, "pueden funcionar perfectamente. Lo cual desmiente a quienes lo han considerado un genio sólo ocurrente".

Aunque lo que quizá más sorprenda al profano es que la información incluida en los Códices conduce hasta una fortaleza vallisoletana situada a orillas del río Zapardiel. El castillo de La Mota, en Medina del Campo, edificado bajo el reinado de Juan II de Castilla, en 1468. Su parapeto perimetral, de 140 metros, obra de los arquitectos Fernando Rejón y Ramiro López, así como del maestro de obras morisco, Abdallah, fue culminado en 1488 en el reinado de Fernando e Isabel de Castilla, reina que murió, precisamente, en Medina del Campo en 1504.

Castillo de la mota, Medina del Campo

Este espléndido edificio en ladrillo, que el ocaso tiñe de destellos de oro, posee una torre del homenaje de 38 metros de altura. Luce cuatro parejas de escaragüitas, garitas colgadas sobre las orgullosas aristas. Bajo tierra esconde 1,5 kilómetros de túneles, más bastiones, galerías de tiro, parapetos y hasta 200 puntos para hacer fuego. Junto al de Salses, castillo erigido por impulso de Fernando el Católico en el Rosellón francés, La Mota fue la fortaleza bajomedieval que inspiró la ciencia de la fortificación magistralmente desarrollada en el Renacimiento por Leonardo Da Vinci, al que César Borgia, condottiero hijo del papa español Alejandro VI, le encomendó la fortificación del puerto de Piombino, cuyos trazos los manuscritos incorporan.

En los Códices leonardescos, "las analogías de escala en textos y dibujos con el castillo de La Mota y Salses son evidentes", según el arquitecto Fernando Cobos-Guerra, restaurador del castillo español. "Todo evoca las fortalezas construidas por los ingenieros españoles, artífices de la ciencia de la fortificación".

Paradójicamente, el propio César Borgia vendría a dar con sus huesos a las mazmorras de la fortaleza vallisoletana. A la muerte de su protector Alejandro VI, el papa Julio II instó a España a repatriarlo. Apresado, fue enviado a Chinchilla, primero, y luego a La Mota. "Desde su torre del homenaje, Borgia se descolgó y escapó a uña de caballo con ayuda del Conde de Benavente", explica Pilar Ruiz, de Egeria, editora del libro y coeditora de la Biblioteca Vaticana. Borgia viajaría hacia Navarra en busca de la protección de su cuñado Juan de Albrit, pero murió en una emboscada.

Cesar Borgia

Julián Martín Abad, responsable de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, ha reconstruido la historia de estos extraordinarios Códices, que, al morir Leonardo, pasan a su amigo Franceso Melzi por cuyo hijo Orazio acceden hasta Pompeo Leoni, escultor contratado por Felipe II, que los trae a España. En 1608 muere Leoni y los manuscritos son adquiridos por un amigo de Francisco de Quevedo, Juan de Espina, "caballero que vive sólo en una mansión de Madrid y del que se dice que se hace servir por autómatas de madera", según decires de la época. Carlos, príncipe de Gales, que visita Madrid en 1623, se interesa por los manuscritos, que Espina le niega y éste los cede al Rey. Los Códices recalan en la Biblioteca Real en 1712. El extravío, hasta 1964, de los manuscritos 8.937 y 8.936 de Leonardo, lo explica Martín Abad "por el trasiego de la biblioteca regia por cuatro sedes distintas, por una fatal confusión de signatura y por el aura de Da Vinci, que cegó a muchos para adosar su fama a la del genio", sentencia.

Lo que el mundo se perdió durante tantos años de extravío fueron también intimidades del genio milanés. "Leonardo empleaba un italiano dialectal de concordancias incorrectas. Su uso del lenguaje no cuadraba con su inteligencia", señala Elisa Ruiz. "Es interesantísimo ver que estos dos códices incluyen la relación de libros que Da Vinci utilizó para escribirlos: fueron 116, entre los que figuran varias gramáticas latinas básicas, hecho que revela un complejo obvio sobre su formación y otros rasgos que expresan una infancia acaecida en el medio rural donde, por contra, contrajo un interés ilimitado y fascinante por dar respuesta a las preguntas surgidas de la Naturaleza". Para Ruiz "es emocionante la particularísima visión cenital que Leonardo tuvo del espacio".

Presumiblemente, había sufrido algún tipo de dislexia y se sabe que era zurdo. Empleó simultáneamente los dos sentidos de la escritura. "Al ser hijo natural, careció de estudios académicos, entonces latinistas, y ello determinó su sentido de superación". Se sabe que Da Vinci gustaba vestir con prendas de color rosa, como señala en sus textos, donde surgen numerosas y caóticas anotaciones de su vida privada.



Fuente: El País

Castilla no se doblega, La Batalla de Villalar,  

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23 de Abril Día de Castilla

Ya apunta en el horizonte,
ya aparece Villalar.
Los soldados comuneros
salieron del lodazal.
Van corriendo por las eras
hasta las casas llegar
e instalando allí las piezas
comienzan a disparar.
Los cañones imperiales
no tardan en contestar.
Juan de Padilla entretanto
hasta el puente llegó ya
y viendo que sus infantes
se empiezan a desbandar,
que unos corren hacia el pueblo,
y a otros traga el lodazal,
y pocos son los que plantan
las picas para aguantar;
raudo galopa queriendo
a todos poder gritar.
Por lo vano de su intento
a sus más fieles dirá:
“vosotros seguidme ahora.
Las mujeres no dirán
que me traje aquí sus hombres
para hacérselos matar
y que yo, Juan de Padilla,
me puse a salvo sin más.”
Ya llegan los imperiales,
encima les tienen ya.
Ya apresan los Maldonado,
ya comienzan a avanzar.
Padilla, picando espuelas,
lanza al aire “ Libertad “,
cargando contra los nobles
sin dejarse amedrantar.
Poco a poco caen sus hombres
Heridos o muertos ya.
A Juan Bravo, espada en puño
le acaban de apresar.
Padilla sigue gritando
“Padilla va, libertad”.

Anochece ya en los campos, solo se oye el gritar de comuneros heridos que acaban de rematar.



Apunta ya el nuevo día,
tras sacarles de sus celdas,
los imperiales dos mulas
de negro luto enjaezan.
Juan de Padilla y Juan Bravo
han de cabalgar en ellas.
Los caballeros van dignos,
Bien erguidas las cabezas.
Un pregonero abre paso,
gritando a la concurrencia:
“justicia en nombre del rey
y el consejo de regencia.
Por su traición y su infamia
los caballeros perezcan”.
Juan Bravo no se retiene:
cumplid pronto la sentencia,
pero llamarnos traidores
nadie puede en esta tierra,
mientes tú, vil pregonero,
y aquel a quien obedezcas.
Cornejo, el alcalde, acude
y a Juan Bravo le amonesta,
mas Bravo no ha de callarse
mientras que la vida sienta:
“Nuestra culpa fue de ocuparnos
de los pueblos de esta tierra,
que solo van al cadalso
los que en la lucha perdieran”.
“la voluntad no me asiste
para daros mi cabeza,
si os la queréis procurar,
la tomareis por la fuerza,
más degolladme primero
porque la muerte no vea
del más noble caballero
que en toda Castilla queda”.
Ya se vienen a Juan Bravo
ya le arrodillan en tierra,
ya el hacha se ha levantado,
ya le corta la cabeza.
Queda un instante Padilla
Mirándole con fijeza,
Mira luego hacia las nubes
y de hinojos cae por tierra,
su cuello tiende hacia el tajo,
el hacha ya le cercena.
En dos picotas agudas
levantan las dos cabezas,
para servir de escarmiento
han de dejarlas expuestas,
al caer del mismo día,
se le añadirá una tercera.


Mil quinientos veintiuno, y en abril para más señas,
en Villalar ajustician quienes justicia pidieran.
Malditos sean aquellos que firmaron la sentencia,
maldiga el cielo a Cornejo, alcalde de mala ciencia,
y a Salmerón, y a García, y al escribano Madera,
y la maldición alcance a toda su descendencia,
que herederos suyos son los que ajusticiar quisieran,
al que lucho por el pueblo y perdió tan justa guerra.


¡Viva Castilla!



Reapertura de la villa romana "La Olmeda"  

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Después de tanto esperarlo, por fin las puertas de este edificio se abrieron a un público que no quiso dejar pasar la ocasión de ser el primero en pisar las renovadas instalaciones que albergan el yacimiento romano de Pedrosa de la Vega.



La Villa Romana de La Olmeda es una de las más completas y ricas Villas que la cultura romana nos ha legado en toda Hispania, siendo de destacar, que sus mosaicos polícromos se consideran entre los más bellos de todo el Occidente del mundo tardorromano.

El mosaico de la sala principal es la pieza más importante, tanto por su tamaño -171 metros cuadrados- como por su calidad, temática y la espectacularidad de sus diseños. Las representaciones de Aquiles y Ulises son realmente impesionantes.

Arquitectónicamente la Villa Romana de La Olmeda es un edificio cuya estructura gira en torno un gran patio de forma rectangular, rodeado de cuatro galerías a las que acceden las diferentes habitaciones. Cuatro torres, cuadradas en la fachada Norte y octogonales en la del Sur, se sitúan en los flancos de la villa.

El edificio hubo de tener dos plantas, ya que se han podido identificar los vestigios de las escaleras que accedían a las habitaciones del piso superior.

Los inicios de esta villa romana parecen remontarse a los años finales del siglo I d.C., alcanzando su ocupación hasta los postrimerías del siglo III, momento de fuerte crisis económica y social. Durante el siglo IV la villa fue reedificada, de nueva planta y en distinto lugar, estimándose que es en tiempos de Teodosio El Grande, finales del siglo IV, cuando alcanza su mejor momento de esplendor.

A finales del siglo V, o quizás ya en el siglo VI, la residencia es abandonada de forma precipitada. Así, al excavar la Villa Romana de La Olmeda fue frecuente encontrar útiles de bronce o hierro atrapados, a veces, debajo de muros caídos o entre niveles de techumbre y cenizas.

La excavación y estudio posterior de las necrópolis cercanas a la Villa Romana de La Olmeda han aportado gran cantidad de materia arqueológico, entre las que destaca, la magnífica colección de vasos de vidrio expuestos en el Museo de Saldaña.

Fuente : www.iberiarural.es

120 años de la Torre Eiffel  

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Se cumplen 120 años de la finalización de la Torre Eiffel, la dama de hierro que ha custodiado París desde entonces, convirtiéndose en símbolo no solo de la ciudad si no de Francia entera. Sigue siendo a día de hoy el edificio más alto de París y lo fue también de todo el mundo durante los 40 años siguientes a su construcción.


La realización de la torre supuso un gran avance en el desarrollo de estructuras, fue la mejor obra de ingeniería realizada hasta el momento, elaborada para la exposición universal de París de 1889 con carácter temporal la torre ha resistido el paso del tiempo durante estos 120 años a pesar del inicial rechazo que tuvo por gran parte de los parisinos.

El ingeniero Maurice Koechlin, junto con Emile Nouguier, tuvo la idea de levantar una torre metálica (recordemos que el metal estaba comenzando a imponerse como material de construcción para las principales obras civiles de la época, como puentes, estaciones de tren etc.) y presentó el proyecto a Gustave Eiffel, proyecto que inicialmente no le gustó aunque les permitió que siguieran desarrollándolo. Finalmente tras varios cambios y la inclusión de un Arquitecto para el desarrollo a una mayor escala se presentó y fue aprobado por la comisión para las artes decorativas de la exposición, quedando así fijada su construcción.

croquis inicial de Maurice Koechlin

Maurcie Koechlin y Emilie Nouguier cedieron la propiedad del proyecto al estudio de G. Eiffel a cambio de que este costease su construcción, de una pequeña paga (un 1% del coste de la realización del proyecto) y el reconocimiento público de su trabajo por parte de Eiffel.

La construcción contaba con una altura de 300 metros (aunque en la actualidad mida alrededor de 325 metros, debido a la colocación de unas antenas de radiodifusión) , pesa unas 10.000 toneladas distribuidas a la perfección en sus cuatro bases. La estructura de la torre permite que esta se balancee suavemente para amortiguar la fuerza del viento, pudiendo alcanzar la parte más alta una oscilación de 70 cm, aunque el mayor registrado hasta el momento es de 18cm. La torre cuenta con 2.500.000 remaches, de los cuales aproximadamente la mitad no fueron colocados a pie de obra, es decir se ensamblaron antes de ser colocados en la torre. Ningún obrero murió en su construcción (lo cual es verdaderamente asombroso).

La torre fue inaugurada el 31 de marzo de 1889, con la colocación de la bandera francesa en su parte superior, aunque no fue abierta al público hasta el 15 de mayo del mismo año.

Se estima que la han visitado un total de 250 millones de personas, convirtiéndolo en uno de los monumentos más vistos en el mundo.

Riotinto, La primera manifestación ecologista  

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Las minas de Riotinto son las minas en activo más antiguas del mundo, siendo ya famosas en los dominios tartessos y fenicios; estimándose su antigüedad en 5000 años. La ciudad de Riotinto está sin lugar a dudas condicionada por la minería, desde sus inicios, como asentamiento anexo a las minas; hasta la actualidad donde la escasa actividad de esta está provocando un considerable descenso de población en las últimas décadas. Como ya hemos dicho las minas fueron explotadas desde bien antiguo por diferentes culturas, siendo durante el periodo de dominación romana cuando estas alcanzan el máximo esplendor de la época.

agua con tonos rojizos debido al oxido de hierro

En el año 1873 España cede los derechos de explotación de la mina a una compañía inglesa a cambio de 92 millones de pesetas, la compañía comienza a realizar una extracción exhaustiva de hierro y cobre. Para ello se sirven del sistema conocido como “teleras” consistente en una serie de chimeneas por la cual se expulsaban los gases generados por la calcinación empleada en la fundición de los citados metales para su extracción. La estancia de los ingleses propició la aparición en España de los primeros Boy Scouts (movimiento juvenil) y la creación del primer equipo de futbol español, el Recreativo de Huelva.

Con la dirección de la mina por parte de los ingleses se aumentan considerablemente el número de teleras y se desarrolla la minería interior de la zona, generando con ello un paulatino aumento de las emanaciones, emanaciones con un alto contenido de dióxido de azufre (perjudicial tanto para la salud de los trabajadores y vecinos del pueblo como para la labranza. Estos humos cubrían toda la cuenca minera de Riotinto, formando lo que llamaban la “manta”, una nube tóxica que hacía que la gente se quedase en sus casas y no acudiesen a trabajar.

teleras en riotinto

La llegada a las minas de Maximiliano Tornet hace que se produzcan las primeras protestas serias, llegando a producirse una huelga el 1 de febrero de 1888. Tornet sale junto con otros vecinos en manifestación dirigiéndose hacia el ayuntamiento de la localidad, acompañado entre otros por el acalde de Zalamea la Real, localidad muy cercana a las minas y afectada igualmente por la “manta”. Se estima que unos 12000 manifestantes se reunieron en la plaza de la localidad con gritos y pancartas en las que se decian “humos no”. Llegaron frente al alcalde de la localidad, exigiéndole que llegase a un acuerdo con la compañía para eliminar las teleras y mejorar sus condiciones laborales. También llegó al ayuntamiento el gobernador civil, acompañado de un pequeño destacamento del ejército. Este se habló con el alcalde para hacerle saber que cualquier decisión que tomase sería anulada.

plaza de riotinto

El gobernador civil anunció a los manifestantes su decisión y avisó a estos de que no usaría la fuerza si no se desmontaba dicha manifestación. Al poco varios soldados comenzaron a disparar contra los manifestantes, incluidos mujeres y niños. La gente comenzó a correr despavorida.

Las fuentes oficiales hablan de tan solo 14 muertos, pero se estima que la cifra pudo alcanzar el centenar. Tras los hechos simplemente se acordó que la empresa no descontaría el salario correspondiente al día 4, el día de los tiros.

Cathelium, el reino ideado  

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José de Aguilarejo es el nombre del escritor español del siglo XIX nacido en Valdegrulla (Soria). Pasó su infancia en el citado pueblo durante la invasión francesa y posterior guerra de la independencia española. Posteriormente se trasladaría a Logroño dónde pasó gran parte de su vida. Aguilarejo murió en un desafortunado accidente al despeñarse mientras viajaba a Soria para visitar a sus hijas en 1856.

Aguilarejo es un gran desconocido para la literatura española, y en parte se debe a que apenas se ha conseguido encontrar un par de ejemplares de su obra (todos ellos de la misma imprenta y del mismo año de publicación), uno de ellos correspondiente a la historia sobre la que hoy nos centramos: Cathelium, el reino ideado por Aguilarejo con una vasta Historia que había desarrollado durante sus primeros años de estancia en la capital riojana. José de Aguilarejo desarrolló mapas, elaboró un sistema administrativo y político para el reino que él mismo había inventado, incluso llegó a realizar una serie de “libros de actas” en los que reflejaba las reuniones del consejo del reino, y las decisiones que se tomaban. Se cree que debió haber un mínimo de 5 “libros de actas” ya que en la actualidad se han conservado dos de esos libros, en ediciones del año 1885, de la imprenta de José Rebolledo y cía. (Madrid).

La historia del reino de Cathelium es narrada con minuciosos detalles en la obra principal de este escritor, titulada “Reyno de Cathelium, historia popular”. En este libro se nos relata cómo en el lejano continente de “Ald” el “reyno de Cathelium“ surgió a raíz de la unión de 9 pequeños reinos que se fueron congregando en dos grandes regiones de Cathelium, la parte Oeste, la cual era en gran parte comerciante y batalladora, y la parte este, con una población más rural, que trabajaba el campo, la madera y las minas férreas del norte que.

Estas dos regiones en principio mantuvieron unas buenas relaciones, llegándose a mantener ciertos acuerdos por los que a se permitía el paso libre de tropas por ambas.

Se trataría de una cultura que hoy podríamos asemejar a la Europa medieval, dónde una población exhausta pero contenta por saber que vivían en una zona libre de guerras ni grandes problemas, luchaba por sobrevivir con lo que ganaban día a día. Por el contrario poseían un sistema bastante democrático y una vida social muy amplia, siendo gran parte de las edificaciones de carácter público, como los silos dónde cada aldeano disponía de un piso en el que poder almacenar el grano, lo que hoy llamamos plaza mayor de cada aldea era una especie de consejo, con una arquitectura bastante singular, similar a los teatros romanos (pero de mucha menor envergadura, con apenas unas pilastras y un par de filas de asientos).

Se cuenta también en este libro parte de las medidas que quedan reflejadas en los “libros de actas” como la realización de un singular proyecto desarrollado en las aldeas cercanas a las principales minas, y por el cual se creaba un sistema de comunicación “… que de igual que los caminos son la tierra este nuevo sistema se haga con su interior, con los metales que se extraigan…” el sistema consistía en un par de raíles metálicos sobre los cuales se hacían mover mediante tracción animal una serie de carros adaptados para transportar materiales o personas, llegando en algunos tramos a prescindir de esta tracción, ya que por la inclinación del terreno se podían desplazar varios kilómetros sin necesidad de animales.

Cathelium es un reyno que sufre una invasión y tras la cual es liberado gracias a la dejadez del invasor (que se centra en otros reinos cercanos). Se narran cómo los habitantes del reyno tienen mucho aprecio a su pasado y enseguida cuentan un sin fin de leyendas; entre la que cabe destacar la del joven “Efmier”, apenas tenía 7 años cuando los invasores arrasaron su aldea (aquí podemos encontrar una gran similitud con la vida real de José de Aguilarejo) el crio consigue escapar escondiéndose en un refugio que su padre usaba como pequeño almacén para guardar algunas herramientas. Tras escuchar los gritos desesperados de sus vecinos sale de su escondite, viendo como ardían sus edificios. Allí quedan ya solo mujeres, ancianos y hombres inválidos para cualquier trabajo. Efmier se translada con su tía aldeas cercanas todavía sin conquistar, huyendo de los invasores. Finalmente tras varios años de tranquilidad los ejércitos, que habían estado aterrorizando con algún saqueo que otro a los asentamientos que estaban en la zona aún sin dominar, se ponen en marcha nuevamente, Efmier cuenta ya con 12 años, Uno de los ancianos decide emprender un viaje en busca de un lugar donde “…las aguas caen desde muy alto y en el interior, rodeado de roca se esconde un gran avellano.” Este emprende el viaje junto la mayor parte de las mujeres y ancianos (en vista de lo que podía pasar), Efmier se queda junto con los hombres de la aldea para luchar contra el invasor. El muchacho es golpeado perdiendo el conocimiento, y al despertarse ve que ha sido capturado y convertido en esclavo. Tras 3 duros años consigue escapar y se decide a buscar a aquel anciano y sus familiares. Efmier moriría sin encontrar el lugar, pero sin cesar en su empeño, a cambio consiguió que en cada sitio en el que anduvo se le uniesen nuevos hombres, llegando a forma una pequeña tropa con la que protegió a las aldeas de los saqueos que se producían constantemente.

Efmier murió en la capital del reino del oeste, posteriormente con la unificación final sería recordado como el primero que creó una defensa firme frente a las tropas enemigas. Siendo venerado por todo el reino en la fecha del aniversario de su incesante marcha.

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